Dos peritos psicológicos volvieron a poner en el centro del debate la salud mental del músico: tanto su capacidad para comprender lo que ocurría al momento del crimen como sus condiciones para afrontar el proceso judicial. Uno de ellos habló de un “cerebro primitivo” para explicar cómo el consumo de drogas puede alterar la percepción de la realidad y el control de los impulsos.
La audiencia número 16 se desarrolló ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29, aunque esta vez las puertas de la sala permanecieron cerradas y las declaraciones se realizaron por videollamada. Las partes participaron de manera virtual, pese a que todas, con excepción de los testigos y del acusado, se encontraban en el mismo edificio de Tribunales.
De Marco describió un cuadro complejo, marcado por el consumo de crack, cocaína y alcohol en altas dosis, antecedentes de internaciones psiquiátricas, síntomas depresivos y un importante deterioro de las funciones cognitivas. También mencionó la somnolencia provocada por la medicación y el enlentecimiento del pensamiento.
El profesional sostuvo que el consumo prolongado de drogas puede afectar el lóbulo frontal, una región del cerebro vinculada, entre otras funciones, con la regulación de la conducta y el control de los impulsos. Para ilustrar esas alteraciones, recurrió a la expresión “cerebro primitivo” y describió una forma de reaccionar en la que los impulsos prevalecen sobre la posibilidad de razonar.




